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El presente trabajo tuvo como propósito investigar xxxxxxxx . Para ello, se realizó una investigación exploratoria, descriptiva, interpretativo, reflexivo-critico, explicativo o evaluativo con la finalidad de XXXXXX del segmento en estudio:XXXXXXXXXX, entre 18 y 25 años, de nivel socio-económico C-, residentes del Área Metropolitana, responsables de XXXXXXXXX, siendo la (entrevista) el instrumento metodológico seleccionado.
Tomando en cuenta la metodología elegida, se elaboró un cuestionario dexxxxxxx selección, el cual se aplicó de forma suministrada a (cantidad de personas ) .
Los resultados señalan que existen xxx...
Palabras claves: xxxxx, xxxxxx, xxxxxx,
2. Indicar la importancia de la hipótesis probada, en el avance de la investigación y la teoría.
3. Definir conceptos o variables (preferentemente en términos operacionales).
a) Las variables dependientes de las independientes deben distinguirse unas de las otras.
b) Especificar las escalas, en las que las variables se van a medir (cuantitativas, cualitativas).
c) Describir los posibles errores y sus consecuencias y anotar la gravedad de posibles errores.
Consiste en describir de manera amplia la situación objeto
de estudio, ubicándola en un contexto que permita comprender su origen y
relaciones.
Durante la redacción, es conveniente que los juicios emitidos sean
avalados con datos o cifras provenientes de estudios anteriores.
Al plantear el problema, se recomienda dar respuesta a las siguientes interrogantes:
¿Cuáles son los elementos del problema: datos, situaciones y conceptos relacionados con el mismo?
¿Cuáles son los hechos anteriores que guardan relación con el problema?
¿Cuál es la situación actual?
¿Cuál es la relevancia del problema?
Conscientes de la dificultad que representa la identificación de un
problema de investigación, se ofrecen algunas fuentes que pueden dar
origen a interrogantes científicas:
a) Observación de problemas de tipo práctico en cualquier ámbito: laboral, estudiantil, comunitario, etc.
c) Consulta a expertos en el área.
d) Líneas de investigación establecidas por instituciones.
De allí pues, que su racionalidad, estructura
lógica y consistencia interna, va a permitir el análisis de los hechos
conocidos, así como, orientar la búsqueda de otros datos relevantes. En
consecuencia, cualquiera que sea el punto de partida, para la
delimitación y el tratamiento del problema se requiere de la definición
conceptual y la ubicación del contexto teórico que orienta el sentido de
la investigación.
Por Keila López Alicea/ keila.lopez@elnuevodia.com
El simple acto de permitirle a un estudiante moverse en su silla en medio de una clase o caminar por el salón mientras escucha a la maestra es suficiente para aumentar su concentración y su aprovechamiento académico.
Suena contradecir los modelos que se han impuesto durante décadas, pero esta es la propuesta del doctor alemán experto en salud deportiva y kinesiología Dieter Breithecker y el arquitecto estadounidense Peter Brown.
Ambos expertos se han dedicado a estudiar los efectos que el ambiente escolar tiene sobre los estudiantes y están convencidos que la rutina rígida que impera en la mayoría de las escuelas, donde los estudiantes se sientan en sólidos pupitres mirando hacia el frente, perjudica el proceso de aprendizaje.
“El movimiento del cuerpo está atado al movimiento del cerebro. Existe la creencia de que la mejor forma de aprender y de concentrarse es estando quieto, pero esto no es así”, sostuvo Breithecker.
De acuerdo con Brown, para mejorar el aprovechamiento académico de los estudiantes y alcanzar las metas trazadas por la ley federal Que Ningún Niño Quede Rezagado es necesario rediseñar los espacios dentro de los salones de clase para permitirle una mayor movilidad e interacción entre ellos a los estudiantes.
Esto se logra mediante la creación de espacios para trabajo individual y para trabajos en grupo dentro de un mismo salón. Así se fomenta la creatividad y las tareas activas, en vez de solo escuchar al maestro hablar por largo tiempo, señaló Breithecker.
Asimismo, cambiar los muebles usados por los alumnos por sillas y mesas ergonómicas -aquellos que fomentan la buena postura- y que permitan que los estudiantes se muevan en ella ayudan a mantener el cerebro alerta, indicó el experto en movimiento.
“Si mueves el cuerpo, el cerebro le sigue”, aseguró Breithecker.
Suena contradecir los modelos que se han impuesto durante décadas, pero esta es la propuesta del doctor alemán experto en salud deportiva y kinesiología Dieter Breithecker y el arquitecto estadounidense Peter Brown.
Ambos expertos se han dedicado a estudiar los efectos que el ambiente escolar tiene sobre los estudiantes y están convencidos que la rutina rígida que impera en la mayoría de las escuelas, donde los estudiantes se sientan en sólidos pupitres mirando hacia el frente, perjudica el proceso de aprendizaje.
“El movimiento del cuerpo está atado al movimiento del cerebro. Existe la creencia de que la mejor forma de aprender y de concentrarse es estando quieto, pero esto no es así”, sostuvo Breithecker.
De acuerdo con Brown, para mejorar el aprovechamiento académico de los estudiantes y alcanzar las metas trazadas por la ley federal Que Ningún Niño Quede Rezagado es necesario rediseñar los espacios dentro de los salones de clase para permitirle una mayor movilidad e interacción entre ellos a los estudiantes.
Esto se logra mediante la creación de espacios para trabajo individual y para trabajos en grupo dentro de un mismo salón. Así se fomenta la creatividad y las tareas activas, en vez de solo escuchar al maestro hablar por largo tiempo, señaló Breithecker.
Asimismo, cambiar los muebles usados por los alumnos por sillas y mesas ergonómicas -aquellos que fomentan la buena postura- y que permitan que los estudiantes se muevan en ella ayudan a mantener el cerebro alerta, indicó el experto en movimiento.
“Si mueves el cuerpo, el cerebro le sigue”, aseguró Breithecker.


